Ciclo de Conferencias – 8vo Congreso NExU -2018




“Lo fundamental lo aprendí en la escuela pública”


El 8vo Congreso Nacional de Extensión Universitaria desarrollado en la UNSJ en septiembre de 2018 dejó hondas huellas en los corazones de todas y todos los que militamos la Extensión Crítica a lo ancho y largo de la Argentina y Latinoamérica.


Sarmiento dice en su obra maestra que “lo que mata a la Argentina es la extensión” haciendo referencia a lo “incivilizado” de los espacios geográficos de la Argentina: así, esa extensión enuncia también a la “barbarie” de las tradiciones de los habitantes.


Mucha agua ha corrido en nuestro país y la región para darnos cuenta que, en realidad, una de las principales riquezas de todos nuestros territorios y comunidades es, especialmente, esa extensión.


Redoblamos la apuesta y creemos, desde la Nacional y el Territorio, que la mirada extensionista es mucho más que un aula sin paredes: es la construcción de una universidad que sea para todas y todos, una universidad que realmente habite y se problematice desde los territorios.


Acá les compartimos las palabras de una de las conferencias de cierre de este emblemático congreso que nos unió y nos marcó el sur – basta de pensar en nortes – a muchas y muchos de nosotros.



Conferencia Internacional: Dr. Emir Simão Sader


Estar en la Universidad Pública, centro de los debates contemporáneos. Atacan el mundo de la educación y el mundo del trabajo. Tratan de hacer caer sobre nosotros, los arreglos que hacen con el fondo monetario internacional, pero no les está yendo bien.


[…] No quisiera hablar de Brasil, es que el primer presidente brasileño que no tuvo diploma universitario, fue el que más creó universidades públicas en Brasil. El tipo que solo tuvo un diploma, es [un] tornero mecánico que perdió un dedo en un accidente de trabajo, vino del Brasil más miserable, [vino de] ser [un] chico de una familia Silva del interior del nordeste brasileño, era la primer tragedia de Brasil.


Algunos de sus hermanos no han sobrevivido. Él fue el mejor presidente que Brasil jamás tuvo, [el] favorito para ganar las elecciones y volver a presidir Brasil, preso por un proceso absurdo donde no hay un peso de por medio. Él sigue viviendo en el departamento que vivía cuando era líder sindical. El tipo que lo condenó lo trata, lo menciona para sus colegas con la expresión “nine” -nueve dedos en inglés-. Puede haber odio de un juez en contra de alguien pero es el juez que lo juzga y lo condena. Ese juez dijo que no tiene pruebas en contra de Lula, tiene convicciones, como si el derecho pueda fundarse en algo tan subjetivo como [las] convicciones. Pueden reprender a Lula pero no pueden quitar la influencia que tiene sobre el pueblo brasileño.


[…] Vamos al tema de hoy, que no es nada ajeno a eso. El tema es universidad pública, programa de extensión de la universidad pública.


El neoliberalismo propone una disyuntiva que borra todo eso. Nos propone que el dilema contemporáneo es estatal versus privado. Es el que les interesa. Después de subir el estado, dicen vengan a la esfera privada. Los dos extremos son equivocados, la alternativa nuestra no es esa. La esfera del neoliberalismo no es la esfera privada. La esfera privada es la que nosotros valoramos mucho, la libertad individual de las personas. La esfera de ellos es la esfera mercantil. Transformar derechos en mercancías, derecho y educación, derecho en la salud. Realizar el proyecto histórico de capitalismo de la manera más radical. Que todo sea mercancía. Que todo tenga precio. Que todo se venda y que todo se compre. La utopía neoliberal es el “shopping center” donde todo se vende, todo se compra, todo es mercancía. No hay espacio público. Es un espacio selectivo donde no están los pobres, no está el pueblo. Porque lo que les interesa es el consumidor, el que tiene poder adquisitivo para comprar las mercancías, es la realización plena del espacio mercantil. Comercio, comercio, comercio. Máximo y gratis, el lugar donde se cuidan a los chicos para que las señoras puedan comprar con más facilidad, pero todo en función de la compra y de la venta. La esfera nuestra no es esa, la esfera democrática es la esfera pública. No la esfera de las mercancías, la esfera de los derechos, donde [el] sujeto fundamental es el ciudadano, definido como sujeto de derechos. La esfera pública, [a] la cual pertenece la universidad pública es la esfera del ciudadano, del derecho. El acceso universal de calidad para todos.


El Estado puede ser una cosa u otra, puede estar al servicio del mercado o al servicio de los intereses públicos. El Estado es un espacio de disputa hegemónica entre la esfera mercantil y la esfera pública. La gran disputa contemporánea es alrededor del Estado. Empezó la era neoliberal con -allá lejos - Ronald Reagan [cuando] dijo: “El estado ha dejado de ser solución para ser problema”. Parece Macri, ¿no? Parece Temer. Exactamente, la sociedad tiene la culpa de los gastos públicos. Se ha gastado demasiado en educación, en salud, en programas sociales. Como dice Lula, el pueblo no es problema, el pueblo es solución. Pongamos plata en manos del pueblo, no van a especular en la bolsa de valores, no van a jugar a HCBC, van a comprar, van a generar una cadena virtuosa de reactivación de la economía de generación de empleo, de fortalecimiento de la tributación pública, etc. Lo que pasó en este siglo, en nuestros países, en algunos países de América Latina, genera un proceso de venganza social cruel de parte de las élites. Entonces el tema central es el Estado, si el Estado va a tener un carácter al servicio del mercado o al servicio de promocionar los intereses públicos. Y la universidad está en espacio público aunque tenemos muchas deudas con los intereses de la ciudadanía. [En] nuestras universidades todavía estamos muy encerrados dentro de los cuatro muros de la universidad. Nosotros tenemos el privilegio que tiene la ínfima minoría de trabajar con ideas, de trabajar con lo que escogemos, con lo que preferimos, con lo que nos gusta. La mayoría aplastante de la humanidad vive para sobrevivir con el empleo que nos aparezca cuando hay empleo o cuando hay trabajo aunque sea sin cartera de trabajo. Entonces nosotros tenemos responsabilidad en eso porque estamos acá en cursos de calidad: los mejores cursos están en universidades públicas, gratis, financiados por los impuestos de los trabajadores cuyos hijos no llegan a la universidad. Es en el caso más radical de los médicos que suelen ser formados en estas universidades, en Brasil. 60 millones de personas no tenían médicos en su ciudad. Irma Ruset tuvo que traer 18 médicos de Cuba para que fueran atendidos 60 millones de brasileños en condiciones. Son formados todos los años miles de médicos en universidades públicas [en Brasil] pero no tienen ningún compromiso social. No distribuyen en la ciudad lo que reciben. Abren consultorios en los barrios ricos de la ciudad para atender clientes ricos cobrando carísimas las consultas. Miren dónde están los médicos que fueron a las universidades públicas y miren dónde están las enfermedades. Los cubanos no son necesariamente mejores médicos que los argentinos o los brasileños, pero son mejores ciudadanos. Saben que el médico está hecho para cuidar el sufrimiento de las personas. Tiene que estar donde la gente sufre, donde están las enfermedades. Para vergüenza nuestra, gente que ahora tiene médico en su ciudad y ahora todos los médicos de ese proyecto ya son brasileños, gente que dice lo siguiente: “ellos, esos médicos que aparecían a veces, ellos no nos miran, no nos tocan”. ¡Qué carajo! ¿Puede un médico, formado en una Universidad pública con recursos de los trabajadores hacer algún diagnóstico, tener alguna utilidad para atenuar el sufrimiento de la gente si no eleva sus ojos y no mira a las personas, si no toca a las personas? Me temo que esto es algo muy común en muchos de los profesionales formados en nuestras universidades públicas: que no contribuyan a los programas de salud pública. Haciendo cursos de seis años, que el periodo integral de difícil acceso para gente pobre aún con política adecuada pero no tiene responsabilidad social. Tomando a los médicos como víctimas por cursar una carrera que exige tiempo integral, una carrera muy valorizada, muy cotizada y que genera nuevos ricos en esta sociedad con la paradoja de que son financiados por los pobres para atender a los ricos y ganar plata, mientras que la salud pública está abandonada. La salud que está hecha para atender a la gente debiera contar con lo que la universidad les puede propiciar. No podemos seguir así. Las políticas de costos tiene que llegar directamente a los cursos más valorizados, más de medicina en particular porque, hoy, allá, pero probablemente acá la mayor preocupación de las personas no es la seguridad, no es la corrupción, es la salud. La gente vive más tiempo, agarra más enfermedades, pero está abandonada en tema de salud.


El Estado tiene que tener salud, pero la universidad también. Los que deben formar personal para la salud pública tenemos que ser nosotros. “Extensión” no es solo expandir los conocimientos, es atender las políticas sociales de los gobiernos. La salud es tema de pobre, es tema de viejo. Solo la educación y toda la ideología. La educación no es la salvación de la humanidad. Si fuera la salvación de la humanidad, Europa estaría salvada. No hay continente con nivel educacional más alto pero, ¿qué educación dan a esa gente que trata a los africanos como los trata, que permite que el mediterráneo sea el más grande cementerio contemporáneo? La gente que ellos colonizaron quedó esclavizada. ¿Qué educación tiene esa gente para tratarlos de ese modo? La educación por sí sola no es la salvación si no es una educación emancipatoria: que forme a la gente para la solidaridad. No es salvación. Además en otros países, una buena parte de educación, es de educación privada que son negocios, son business, son fuentes de recaudación de recursos de ganancias enormes. Solo la educación pública puede ser democratizada. Lo es en cierta medida. Pero la generación de ustedes, la mayor parte de los chicos, no están acá, están allá afuera. Mi generación también, no es solo la de ustedes. La universidad no llega a ellos. Podemos, debemos y tenemos que derrumbar los muros de la universidad para hacer llegar a esa gente, solo gente pobre va a ser médico para atender a los pobres, solo de origen pobre va a ser abogada para atender los derechos de los pobres. Entonces, atención, no son solo las actividades tradicionales. Restablecer la relación con la sociedad en su conjunto. Y no hay forma más profunda que fortalecer las políticas sociales, fortalecer las políticas que garantizan los derechos de la gente. Ese tema es fundamental -me parece -. Claro que hay otro, claro que una parte de nuestra sociedad aún beneficiaria de políticas sociales de gobiernos no reconocen que sus vidas han mejorado por esos gobiernos. Reconocen la justificativa “no, dios me ayudó”, -entonces dios estaba de plantón antes-, “no, yo me esforcé mucho, era perezoso antes”. No, fueron gobiernos que cambiaron la vida de gran parte de la gente. Tanto es así que cuando esos gobiernos salieron empeoró todo, Argentina no está destinada a tener gobiernos malos. No está porque tuvo gobiernos mejores. Argentina pasó por la peor crisis de su historia en el 2001 y 2002. Se recuperó no por magia sino por buenos gobiernos, gobiernos que atendieron los intereses, los derechos, las necesidades de la gente y así pasó con América Latina. Con seis países de América Latina. Miren Bolivia, ahí al lado. Bolivia, Haití, Honduras, Paraguay, eran los países sin esperanza en América Latina. Bolivia ha terminado con el analfabetismo siendo un país pobre. Hablando distintos idiomas: castellano, aymara, quechua, guaraní. No hay una persona analfabeta en Bolivia. El día de lucha contra el analfabetismo en Bolivia es el día de lucha de consolidación de la alfabetización, ayudado por los alfabetizadores cubanos, pero porque lo han puesto como prioridad. Mi Brasil, mi México, mi Argentina son territorio libre de analfabetismo. Cito los tres porque son los de mayor desarrollo económico, mayor sistema educacional, universidades más grandes. ¿Qué hacemos nosotros que no ayudamos a esa gente a dejar de ser “ciegas” porque no pueden leer? Hoy la mayor parte de la gente, de los analfabetos son idosos (ancianos) pero tienen derecho de leer, tienen derecho de aprender, tienen derecho a saber que el mundo está hecho de letras, de palabras, de comprender el mundo. De mirar el trayecto de bus que toma, de mirar la televisión (la leyenda escrita), de leer algo. Les puede no gustar la literatura pero tiene el derecho de leer. Es responsabilidad nuestra, movilizar estudiantes, profesores, alfabetizadores. Ubicar a la gente, convencerla. Lula decía el otro día que se encontró con una señora de 92 años en Bahía (Brasil): la felicidad que tenía de poder empezar a leer a los 92 años. Se vive bien a los 70, a los 80, se puede vivir bien a los 90 con tal de que se mueva la cabeza, que se lea, que se discuta, se hace parte de la salud de las personas. Que sepan leer. Y nosotros sabemos leer, nosotros leemos, tenemos acceso, tenemos libros, tenemos Internet. ¿Y qué hacemos con eso? discutimos entre nosotros. O salimos a socializar ese conocimiento, empezando por alfabetización. ¡Por dios!, siglo XXI y Brasil, Argentina y México tienen millones de personas analfabetas. Una vergüenza. Tenemos que ser territorio libre de analfabetismo como fue Cuba, como Bolivia y otros países de América Latina. Es responsabilidad nuestra.


Tenemos que tomar muy en serio el privilegio de estar en una Universidad Pública. Lo ganamos. Préstamos concurso y entramos pero otros ni pasan cerca de eso. Tenemos que formar [a] los jóvenes para que entren a la universidad. Tenemos que ensanchar los cupos de la universidad. Tenemos que promocionar las políticas de cuotas. Todos esperaban a entrar porque iban a rebajar el nivel de la universidad, ¡mentira! elevaron el nivel de la universidad, están muy orgullosos de estar ahí. Son los mejores alumnos que tenemos en Brasil los que entraron porque los conquistaron, porque conocen sus orígenes y no es para formarlos simplemente para el mercado de trabajo ¡no! claro que cuenta eso. No podemos dejar que un joven empiece a trabajar a los 8, a los 9, 10, 12 y sigue siendo trabajador calificado toda la vida. Tiene que formarse en escuelas técnicas. Es un elemento importante pero tiene que también usufructuar la educación como forma de conciencia social. De entender por qué el mundo es lo que es. Porque nuestros países tienen la - más que nunca - capacidad, elementos, instrumentos para mejorar nuestros países y no lo hacemos. Tienen que entender por qué ellos son víctimas de ese sistema que está ahí. Y eso solo pueden hacerlo con conciencia social, leyendo, discutiendo, estando aquí. ¿Cuántos negros hay en la universidad de Brasil?, bastante más que antes, pero muchísimo menos respecto a un país que es mayoritariamente negro. Entonces son temas nuestros, en general -por lo menos en Brasil-, es tensión, es una vicerrectoría, un primo pobre. ¡Graduación! ¡Valoración! Es tensión. En general, incluso las personas que se ocupan son las probetas, las mejores, las que saben la problemática de redefinir la relación con la sociedad, pero las que tienen menos recursos, menos prestigio, menos fuerza comparado con que “graduación” que es el alma de la universidad, posgrado que es la continuación de todo eso y es tensión para “ese” que es un primo pobre, chico, cuando debiera tener tanta importancia. Qué sentido tiene graduación fuerte, población fuerte si nuestra relación con la sociedad es débil. ¿Estamos cumpliendo con esta función social o no? Somos una universidad pública, de derechos, de ciudadanía; pero ciudadanía es para todos, ¿o ciudadanía es para nosotros? Para que salgamos bien, con diploma, con inserción en mercado de trabajo, haciendo tesis, etc. No, así no. No habrá democracia si no hay una universidad con responsabilidades sociales. No sólo vínculos estrechos. Pero tenemos que fortalecer la educación pre-universitaria: la educación media, la educación básica. Formar esos profesores.


Fue una pérdida que los jóvenes pobres hoy no se interesen por la escuela. Tienen muchas cosas, mucho más interesantes fuera de la escuela que dentro de ella. No tenemos profesores calificados para interesarles las cosas, calificados, con remuneración, con formación. Tenemos que dedicarnos a eso. Hacer que esos profesores que tratan que esos niños se formen en la universidad, fortalezcan su conciencia en la universidad, fortalezcan su formación en la universidad. Discutir con ellos el problema de los niños pobres. En Brasil, país de tantos escándalos, el más grande escándalo es el genocidio de los jóvenes negros. Son muertos cotidianamente por la policía. Ocho nueve diez, no sé cuántos. No tienen cara, no tienen enamorada, no tienen familia, no tienen nada. Como si nosotros delegáramos a la policía la función de eliminarlos. Están muy lejos de la universidad, muy lejos de la escuela pública, que no tiene ningún interés para ellos. Van o no van. Perdimos en la escuela pública un lugar de socialización de la gente. Y la responsabilidad es nuestra. Nosotros llegamos a la cumbre del sistema educacional y los que están allá atrás no son los profesores, son los alumnos de ellos. Hoy no tiene ningún sentido acumular conocimiento. El Google da la capital de cualquier país del mundo, la educación tiene que ser un elemento de desalienación y hacer que los muchachos comprendan su situación. Comprendan lo que es la sociedad. Definan caminos de superación de eso. Esa responsabilidad es nuestra. No solo de la extensión, sino de la graduación, del posgrado. ¿Con qué razón entramos a la universidad? ¿Para cumplir los sueños de nuestros padres de llegar a la universidad? Muy bien, pero ellos mismos a lo mejor no han llegado. Tenemos que dedicarnos a los que no llegan, mejorar lo que hacemos adentro, pero mejorar mucho lo que tenemos que hacer afuera, en nuestras sociedades. América latina es un continente extraordinario. Es la contramano del capitalismo mundial. Disminuimos la desigualdad, la exclusión social, el hambre, la miseria. Hicimos políticas de inclusión social, ensanchamos el sistema educacional, democratizamos la sociedad, garantizamos derechos a la gente, por lo menos, en algunos de esos países. Por eso, la venganza de estos gobiernos que han fracasado. Hoy Macri y Temer se abrazan como ahogados. Van al fondo, no solo [al] fondo monetario internacional. Van al fondo porque tienen un modelo que no contempla los intereses de la gente. Puede tener buen marketing, mal marketing allá pero el Ministro de Economía es responsable por las políticas fundamentales del Gobierno. Temer es candidato a presidente de la república. Tiene mucho coraje. Tiene el 1% de los votos porque gobierna para los banqueros. Allá como acá el presidente del Banco Central tiene doble jornada: por la mañana trabaja en su banco y por la tarde trabaja en el Banco Central, ya no hay intermediación. Nuestros gobiernos están en manos de los banqueros y un capital financiero que ya no es el capital que financia la investigación, el consumo o la inversión. Capital financiero que vive de compra y venta de papeles. Increíble que sea así porque gobiernan en función de ellos. Yo vi el otro día el discurso de Macri, lo escuché y todo lo que dice es “poner las cuentas del Estado en equilibrio”. ¿Qué significa?, que los Argentinos han vivido por encima de sus posibilidades. Las posibilidades de Argentina son interminables. En lugar de expandir la economía, quieren rebajar las necesidades al nivel de la economía actual. Nosotros, [tenemos] que desenmascararlas. “Vivimos por encima de nuestras posibilidades”. Las posibilidades no son dadas, la economía crece y se expanden las posibilidades. Con ajuste fiscal profundizan la recesión, el desempleo. El objetivo más grande de los argentinos es “déficit público cero”. ¿A espaldas de quién? Cómo puede el presidente de la república tres años después de [ser] elegido [decir] que la situación de los pobres todavía va a empeorar. ¡Por Dios! Acuérdense que lo peor ya había pasado. Lo peor del 2016 había pasado, 2017, 2018 no ha pasado, 2019 no ha pasado. ¡Hay que derrotarlos! Moralmente creo que están derrotados, pero hay que derrotarlos políticamente.


Espero encontrarme el lunes en Buenos Aires con Cristina Kirchner. Le voy a llevar el saludo solidario de Lula, le voy a llevar un libro que edité con todo cariño, el libro de la primera caravana de Lula por el nordeste de Brasil. Cosa extraordinaria, expresión del amor mutuo de Lula con el pueblo brasileño. Ningún pueblo latinoamericano tiene el nivel de conciencia y combatibilidad que tiene la Argentina. Nosotros miramos con admiración esas manifestaciones. La última fue en defensa de la universidad pública. ¡Qué cosa maravillosa! La cantidad de gente por las calles defendiendo. Hay que transformar eso en fuerza política unificada: Antimacri, antineoliberalismo. No puede prevalecer ese otro rango de la personalidad argentina que son las relaciones conflictivas, combativas pero conflictivas. Dejemos todo a un lado. Todo eso no tiene ninguna importancia respecto a frenar el desmonte del país. De lo mejor que ha tenido el país. Todo el resto es secundario. “Me guste o no me guste”: no es así como se juzgan las cosas. ¿Quién tiene posibilidad de derrotar ese monstruoso gobierno neoliberal en Argentina y en Brasil? Quien quiera, que sea. A mí me gusta mucho Lula, pero si Lula dice: “yo no puedo, el candidato es tal”, votaré a ese candidato porque es retomar el proyecto que fue virtuoso en nuestro país. Me pedían que mencionara algo que, mirado de lejos, me asusta. A lo mejor no corresponde hablarlo ya -perdón si me meto en una cosa argentina y no es cierto-, me sorprende un tanto la falta de solidaridad de los intelectuales argentinos con Cristina Kirchner, me sorprende. Guste o no guste, crea o no crea en cuadernos o no se qué cosa; no estoy juzgando las acusaciones en contra de Cristina pero es un proyecto de gobierno. No discuten su gobierno comparado con éste, es la descalificación de los líderes populares por su criminalización, su judicialización. ¿Por qué es Lula, Cristina, Rafael Correa? Así es. Tienen que descalificar en lo personal a esos líderes con ayuda de los medios de comunicación. Sospecha más sospecha, algo tendrá. Si Lula está preso algo mal habrá hecho. Así son las cosas. Pero lo dimos vuelta. En un día entraron en la casa de Lula la policía sin ninguna autorización. El primer lugar donde fueron a buscar plata fue bajo el colchón, porque el pobre esconde plata debajo del colchón. No filmaron nada, no fotografiaron nada porque no hay nada. Pero hay que descalificar, hay que acusar y acusar, y desplazar el tema central de nuestro tiempo que es en América Latina la Desigualdad Social. América Latina sigue siendo el continente más desigual del mundo. No significa ser el más pobre, significa ser el más pobre y más rico a la vez. Entonces un gobierno que no tenga las políticas sociales como prioridad no cumple con su rol histórico, no cumple con lo que necesita nuestra sociedad. Y entre las políticas sociales está la política educacional y nosotros tenemos que estar a la altura de las circunstancias. Reivindicar más recursos, sí; para mejorar los salarios de los profesores, sí; para mejorar las instalaciones públicas, sí; para mejorar las becas, sí; pero mejorar nuestra relación con el conjunto de la sociedad, por lo tanto mejorar nuestra política de extensión con alguno de los ejemplos que mencioné ahora. Pero tenemos que hacer eso, tenemos que hacer, tenemos que tumbar este gobierno no solo por el daño que hace a la educación sino el daño que hace al pueblo. La gente volvió a vivir por la calle, los niños volvieron a vender balas en las esquinas, el abandono. No podemos nosotros como universidad pública contentarnos con vivir con el abandono de una parte de nuestra sociedad, no podemos, es miserable, es insostenible. Tenemos que tumbarlos, tenemos que derrotarlos. [...]


No estoy proponiendo que la Universidad Nacional de San Juan se ponga en liderazgo de la posición política, estoy proponiendo que nosotros como ciudadanos, profesores, estudiantes, empleados de la universidad estemos a la altura de lo que el estado argentino les entrega a ustedes. Con recurso de la tributación que nos financia, tributación injusta. No son los que ganan más lo que pagan más al contrario, nos da más responsabilidad de ensanchar la Universidad, los servicios públicos. Es una gran batalla política, tanto es así que la situación de la universidad era distinta hace unos años, y es distinta de lo que es hoy en día. Estamos viviendo una encrucijada. En los próximos años se define el destino de América Latina por toda la primera mitad del siglo. O ellos se perpetúan [en] el gobierno y siguen desmontando las estructuras democráticas incluidas las universitarias o se retoma un camino de ensanchar la estructura universitaria, democratizarla, restablecer lazos con la sociedad, ayudar a los jóvenes que están allá afuera, a los profesores a tener acceso a la universidad, formarse más, tener más conciencia social, de eso se trata. Ser buenos profesores pero ser buenos ciudadanos. Ser buenos alumnos pero ser buenos ciudadanos. Se puede estar militando en un partido o no, importa que las políticas del espacio de disputa de intereses públicos y tenemos que participar de eso. No llegamos acá para formarnos, para estar mejor en el mercado de trabajo. Incluso en el mercado de trabajo más estrecho, aunque tengamos esa ilusión, no lo van a contemplar pero se trata de elevar la cultura de la gente, la batalla es fundamental de nuestro tiempo, y cuando termino, no es la batalla tecnológica, no es la militar, no es la batalla económica, es la batalla ideológica, de valores de consenso. Estados Unidos es hegemónico en el mundo no por su fuerza militar, [sino] por el American way of life, el modo de vivir en Norteamérica (valores, estilo de vida). Esa es la batalla decisiva. [...]


Cuando nosotros perdimos el tema social como agenda fundamental, fuimos derrotados políticamente. ¿Cómo recomponemos ese tema? Lo que hicimos en Brasil (porque eso es lo que representa Lula): ganamos políticamente. En la batalla de ideas en la universidad, nosotros individualmente tenemos que participar muy activamente.


ESPACIO DE PREGUNTAS


- Lo que sucede es que América Latina es mucho más que el sur ¿verdad? Y en esa dirección yo quisiera preguntar hoy acá, ¿qué pasa con Nicaragua? Centroamérica existe, y América Latina es más allá que Brasil, Argentina, Chile. Entonces yo quisiera saber qué piensa sobre lo que está pasando hoy en Nicaragua donde más de 300 personas han sido asesinados brutalmente por un régimen que legitima la violencia y que además, violenta y destruye todo espacio democrático y que traicionó además, los ideales que votaron la dictadura somocista en su época.


- Preocupa muchísimo lo que pasa en Nicaragua, no solo por todo lo que está pasando sino porque si cae el gobierno actual, que es malo, vendrá un gobierno más a la derecha. Estados Unidos restablecerá el neoliberalismo y habrá más represión al pueblo.


- ¿Lo dejamos entonces?


- Nadie no puede estar preocupado por lo que pasa en Venezuela, lo más dramático no es lo que pasa, es que la alternativa está en la derecha que va a reprimir, que va a crear más miseria. No es una alternativa de izquierda, es un gobierno progresista de América Latina. Todas las alternativas no están a la izquierda, está a la derecha. Me preocupa mucho lo que pasa en Nicaragua, además porque fue un proceso revolucionario pero me preocupa más todavía que, si cae el gobierno actual, no vendrá un gobierno más democrático, vendrá un gobierno más dictatorial, más de derecha, más represivo.


- Usted mencionó que grandes sectores de las clases populares tanto en Brasil como en Argentina tuvieron empoderamiento de derechos, cuando llegó el momento de votar después pensaron que eso no se debía a una política sino que era el esfuerzo personal. ¿Cómo hacemos entonces para nuevamente empoderar a la gente y hacer ver que todo lo que se había logrado en los últimos diez años, (doce años en Argentina) en los procesos de Brasil y de Venezuela, tenía que ver con políticas de Estado y no con esfuerzos personales ni con otras características que no tienen que ver con la política que es la verdadera transformadora de la sociedad?


- Creo que los problemas de un gobierno progresista [existen porque] hemos perdido el apoyo de una parte de las clases populares beneficiarias de nuestras políticas. Claramente una parte de la gente beneficiada con las políticas de Cristina, no han votado por su candidato. Claramente aunque Dilma Rousseff ha ganado las elecciones, el candidato de la derecha ha recibido una parte importante de votos de las clases populares. Perdimos la conciencia de hacer. Ellos lograron imponer el tema “desgaste del estado”, el tema de la “corrupción” como si fuera el tema más importante. Tenemos que explicar las raíces de los problemas sociales de nuestra sociedad, de la desigualdad. Ese es el tema fundamental de nuestro tiempo. Que ellos mejoraron la vida porque las políticas sociales han promocionado sus intereses. Tanto es así que cuando cambió el gobierno, empeoró su situación de vida. Tenemos ahora dramáticamente un ejemplo doloroso. La vida de esa gente empeoró porque el gobierno en el cual ellos votaron, promueve políticas que no atiende sus intereses sociales. El presidente dice que los pobres van todavía a empeorar. Eso al tercer año de su gobierno. Hay que ayudar a la gente a tomar conciencia [de] que el tema social es el tema fundamental de nuestro tiempo. Desigualdad, exclusión, pobreza, hambre. Es el rol nuestro. La forma de probarlo tiene que ser con ejemplos concretos. Pero es nuestra responsabilidad como ciudadanos hacer que la gente tenga conciencia de sus intereses.


- Dr., más allá del sesgo político que tengamos cada uno, pienso que no es “sano” para la democracia hablar de bajar un gobierno, o de ir en contra de algo. Apoyo la educación pública, laica y gratuita pero en base a eso y en su experiencia quiero comentarle y preguntar ¿Cómo ve la expectativa de lo que va a suceder de ahora en más o a partir del año que viene, las políticas que se puedan venir y qué podemos hacer nosotros como estudiantes además de ir a movilizaciones, asistir a clases públicas, apoyar a nuestra universidad? ¿Cuál es su expectativa?


- Cada país encontrará su forma de ayudar a la gente a tomar conciencia, el tema no son ustedes, son los que no tienen conciencia. La gente alienada en general, porque su vida cotidiana es miserable, no les da tiempo para reflexionar, para leer ni nada. Tenemos que hacer llegar a ellos esos temas y ahora con la experiencia concreta. La preguntita “¿Su vida mejoró o empeoró con este gobierno?” Simplemente. “El nivel de empleo: ¿mejoró o empeoró?”, “¿El nivel salarial mejoró?” Más allá que les guste o no les guste el gobierno que tenían antes, pero para saber cuál es la dirección mejor de nuestra sociedad. Esta es la preguntita, no es prefieres a Cristina o Macri sino ¿Preferías tu vida de antes o la de ahora? ¿Cómo está tu nivel de empleo, tuyo, el de tu familia? ¿Cómo están tus derechos como trabajador? ¿Cómo está tu nivel de sueldo? ¿Cómo está tu poder adquisitivo? ¿Cómo está la atención de la salud? Esas tienen que ser las preguntas más accesibles al pueblo. Entonces no importa tal o cuál candidato sino el modelo antineoliberal. Desarrollo con distribución de rentas es la vía que mejoró su vida, no crecer la economía distribuyendo renta. Que el tema fundamental no es tal o cuál persona o etcétera, sino el modelo determinado que ganó, fue reelegido, conquistó el corazón y la mente de la gente y que después dejó de estar por una acción de los medios, por diversionismo.


Para concluir solo dos palabras: yo sé muchas cosas, tengo edad para saber muchas cosas pero lo fundamental que yo sé lo aprendí en la escuela pública y en la militancia política. Esa es nuestra fuente vital de conocimiento. Muchas gracias.




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